"Mirá la corona que me compré", presume Sofía Bella Durmiente -ese es su nombre y ojito con discutirle- mientras saltimbanquea en la butaca del Teatro Alberdi. No da más de la ansiedad: está a punto de empezar la función de "Rapunzel y las princesas en enredos" y la espera se hace eterna. Aplaude, sube y baja del asiento, le hace preguntas a su mamá y sigue presumiendo con su tiara de luces.

La sala está ocupada en un 80% por nenas que van acompañadas por sus mamás y, en algunos casos, por sus papás. Como Gastón Perondi, que fue a llevar a su hija María Florencia (4 años) para ver a las princesas y terminó arriba del escenario haciendo de espejito espejito de la malvada madrastra de Blancanieves. Antes del show, el papá había conversado con LA GACETA y habló de la alegría que le produce que haya espectáculos para chicos en la provincia. "Si no, tenés que terminar llevando a los chicos al shopping o a los jueguitos. Deberían hacerse más obras infantiles", opinó.

Desde Buenos Aires, el grupo Alas se encargó de hacer pasear por el escenario, por los pasillos y por entre las butacas, a un nutrido manojo de princesas y personajes de los cuentos de todos los tiempos, enredando sus historias y creando nuevos sueños.

"Pero si los monos no hablan", le dice Victoria (4) a su mamá, con una cara de desconcierto que enternece a cualquiera. "Es hermoso ver cómo reaccionan en los espectáculos, cómo trabaja su cabecita tratando de entender las cosas, es algo imperdible", replica Sandra Serrano, mirando más a su hija que a la obra.

Rapunzel, la Bella Durmiente con sus enanitos, Jazmín (la novia de Aladino) y una larga lista de realeza literaria mantuvieron a los chicos con los ojos hipnotizados en el escenario, y siempre atentos para advertirles a las princesas quién es el bueno y quién el malo de la película. ¿La más odiada de todas? La madrastra de Blancanieves, que se ganó el "uhhhhhh" generalizado de la platea enardecida con cada aparición. Ella trajo también los guiños para los más grandes, parodiando las actitudes de las divas de la TV. "Las medias son de Silvana, por supuesto", dijo imitando a "Su" y se ganó la risa adulta.

Algo propio

"A veces uno vaguea un poco para traer a los chicos, porque es domingo, porque está cansado... pero la verdad es que la terminás pasando bien con ellos", asegura Luciana Páez. Ella juntó voluntad y fue al teatro con hijas, sobrinas y vecinas: siete princesitas lookeadas para la ocasión, con las tiaras brillantes y la bocas pintadas de chupetín. De cerca las miraban Margarita (1) y Vicky Rapisarda (3) vestidas también como sus princesas favoritas y acompañadas por su papá, Maxi.

"Si no hay obras, la llevo al cine, o a la plaza, o a El Ateneo, donde los domingos hay un grupo de chicos que leen cuentos en la parte de los textos infantiles. Es una forma de acercar a los chicos al mundo del arte", dice Luciana Martínez Gioppo, la mamá de Sofía Bella Durmiente.

Ella se acuerda de sus épocas de niña: "había hasta una Xuxa tucumana, que además de ir a los cumpleaños hacía presentaciones en teatros. Creo que nos hacen falta más obras para chicos pero de grupos de acá, algo nuestro, porque todo lo que hay es de afuera, lo que ven en la tele y lo que ven en los escenarios", lamenta. La Bella Durmiente la escuchaba y después contó que en su casa tiene un teatro de juguete "así de grande" y con unas cortinas iguales a las del Teatro Alberdi. Muy segura.

Abrazos fuertes

El momento que más les gusta a los chicos llegó al final. Todos los personajes que vieron en el escenario ahora estaban entre ellos, alzándolos y sacándose fotos. Algunos miraban a los actores de lejos, con algo de miedo, y otros los abrazaban fuerte y les tocaban la cara como queriendo saber si eran de verdad. Durante 40 minutos el foyer del teatro se convirtió en ese lugar mágico en el que los sueños se vuelven de carne y hueso.

Estimular en el arte y el deporte

"Trato de hacer de todo con ella. Salir a pasear, divertirnos y hacer gimnasia. Es mi hija, pero también somos amigas", afirma Luciana Martínez Gioppo, mamá de Sofía. Ella es nutricionista y destacó la importancia de estimular a los chicos en el arte y también en el ejercicio físico. "Es preocupante la obesidad infantil", advirtió.